![]() |
Los avances de estos niños
se pueden ir evaluando de acuerdo a criterios que los mismos padres se forman, al
igual que su médico pediatra.
A esta edad los niños
realizan algunas actividades en el ámbito motor, como correr, subir y bajar
escalones con y sin apoyo, es capaz también de traspasar obstáculos; pueden
construir cosas, ordenar sus juguetes, escalar, ayudar a vestirse, desvestirse,
lavarse y a bañarse, también tienen una mayor prensión pinza, lo cual les
permite imitar trazos horizontales y verticales, agrupar objetos de menor a
mayor o por colores, también pueden hacer bolitas de papel y comer con su
propia cuchara, tapar un lápiz y copiar un circulo. Estos avances no siempre
ocurren a la misma edad, ya que todos los niños tienen un desarrollo y entorno distinto
y se desenvuelven de manera diferente.
En el ámbito cognitivo, por
lo general los niños repiten palabras, siguen instrucciones, nombran por si
mismo algunas de las partes de su cuerpo, señalan partes de la cara en otras
personas, además tienen un mayor sentido de orientación (nociones de arriba de
y debajo de), utilizan frases cortas como: “dame agua”, “tengo hambre”; su
lenguaje es más fluido y pueden mantener pequeño diálogos.
Al cumplir los 3 años, la mayoría de los niños controla su esfínter, pero
esto también depende de la anatomía, características y ambiente del niño.
Estas son algunas de las actividades básicas que pueden ir desarrollando
los niños a medida de su crecimiento; es
muy importante recordar que no todos tienen las mismas características para
tener un desarrollo similar.
Esquema explicativo
Señales de alerta en caso de que
no desarrolle los siguientes aspectos en las diferentes áreas:
Área Motriz:
Controlar
su postura y equilibrio.
Disfrutar
corriendo, podrá subir y bajar las escaleras solo, saltar con ambos pies juntos
e incluso dar varios saltos seguidos en su sitio y hacia delante.
Mayor
coordinación simultánea de brazos y piernas lo que le permitirá pedalear un
triciclo.
En el área motora fina, el niño progresará en sus destrezas manuales, podrá ensartar cuentas pequeñas con mayor precisión, desenroscar frascos, abrochar y desabrochar. Tendrá mayor habilidad para coger el lápiz, garabatear y hacer líneas verticales y horizontales.
En el área motora fina, el niño progresará en sus destrezas manuales, podrá ensartar cuentas pequeñas con mayor precisión, desenroscar frascos, abrochar y desabrochar. Tendrá mayor habilidad para coger el lápiz, garabatear y hacer líneas verticales y horizontales.
Área de lenguaje:
Posee un repertorio de palabras que empieza a combinarlas, empezará a construir frases de dos o tres palabras y relatará sus experiencias señalando y nombrando los objetos o personas de su entorno.
Posee un repertorio de palabras que empieza a combinarlas, empezará a construir frases de dos o tres palabras y relatará sus experiencias señalando y nombrando los objetos o personas de su entorno.
Progresivamente
su lenguaje se hará más completo y fluido lo que le permitirá mantener
conversaciones y realizar preguntas.
Área Cognitiva:
En este periodo, el niño ingresa a una etapa pre operacional, utiliza esquemas mentales, lo que le permite nombrar objetos o personas en ausencia de ellas, esto demuestra su capacidad de realizar una imagen mental y de evocarlas de manera verbal.
Área Cognitiva:
En este periodo, el niño ingresa a una etapa pre operacional, utiliza esquemas mentales, lo que le permite nombrar objetos o personas en ausencia de ellas, esto demuestra su capacidad de realizar una imagen mental y de evocarlas de manera verbal.
Empieza
a usar su imaginación, asociar ideas, puede reconocer colores, formas y tamaños
y agrupar objetos en función a estas características.
Área Socio-emocional:
Posee una conducta más sociable, acepta jugar con otros niño en “paralelo”, es decir, le gusta estar en compañía de ellos pero aún no hay una completa interacción.
Área Socio-emocional:
Posee una conducta más sociable, acepta jugar con otros niño en “paralelo”, es decir, le gusta estar en compañía de ellos pero aún no hay una completa interacción.
Finalizando
este periodo, los niños comienzan tener control de sus esfínteres y avisan para
ir al baño. Con respecto a su conducta, ésta es principalmente egocéntrica,
reacciona de manera desfavorable y en ocasiones con rebeldía cuando percibe
algún cambio o no se le da lo que desea.
Conductas más significativas
que los adultos a cargo deben desarrollar en esta etapa de la vida
¿Por qué es necesario poner límites y establecer reglas?
· Los niños necesitan ser guiados por los adultos para que aprendan cómo realizar
lo que desean de la manera más
adecuada.
· Es fundamental establecer reglas para fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal.
· Los límites deben basarse en las necesidades de los niños.
· Lo que se limita es la conducta, no los sentimientos que la
acompañan. A un niño se le puede
solicitar que no haga alguna cosa, pero nunca se le puede pedir que no sienta
algo o impedirle una emoción o sentimiento.
· Los límites deben fijarse de manera
que no afecten el respeto y la autoestima del niño.
Se trata de poner límites sin que el niño se sienta humillado,
ridiculizado o ignorado.
· Señale la situación problemática
empleando pocas palabras. Los sermones
son poco efectivos y alteran a las personas.
· Evite calificar al niño, solamente señale el problema.
· Sea firme, pero tranquilo.
¿Qué podemos hacer?
· Dedique el tiempo
suficiente... Si uno está mal
para enfrentar el día, si no se lleva
bien con otros miembros, si se siente presionado o si tiene temor por el día
que se avecina, los niños sentirán esta tensión.
· Cuando no se respetan los límites, debe traer consecuencias. Las cuales deben ser proporcionales, directas
y, en la medida de lo posible inmediatas
a la situación que las provoca. Las consecuencias deben ser adecuadas a la
situación. Esto es, que guarden una
relación natural o lógica con la conducta en cuestión.
· Las reglas deben establecerse de común acuerdo entre padres e hijos, deben ser el producto
de la discusión y el entendimiento.
· Es más fácil establecer disciplina cuando
la persona responsable de los
niños realmente se siente satisfecha de estar a cargo del niño, cuando disfruta al compartir con ellos y cuando es capaz de respetar la necesidad de seguridad de ellos. La disciplina da buenos resultados
cuando los adultos son firmes,
observadores y afectuosos, nunca si estos se muestran superficiales. La
disciplina debe ser firme pero nunca grosera, respetuosa y no hiriente, o sea
debe controlar pero nunca lastimar al niño.
· No queremos que los niños crean que porque deseamos ser sus amigos, ellos
podrán hacer lo que deseen. No queremos
tampoco que nos tengan miedo. El mundo
necesita gente que tenga coraje y que
sea original, no gente tímida.
· La disciplina depende en gran parte de las habilidades y de las conductas
de los adultos, como también de la
capacidad para combinar el afecto
y el control. Esto es difícil,
pues exige mucho de nosotros mismos. La
buena disciplina no es solamente castigar
o lograr que las reglas se
cumplan, implica también que nos gusten los niños y que ellos se sientan
aceptados y queridos por nosotros. El
proveerles de reglas claras y apropiadas es sólo para su protección.
· Nuestra conducta y actitudes
afectan la conducta de nuestros
hijos. Es posible que los niños se
sientan bien, pero empiezan a portarse mal si se les dirige masivamente, o se
les grita, en lugar de tratarlos como
seres humanos. Los niños imitan la
conducta de los adultos y si el adulto
es grosero, estos también lo
serán.
· La disciplina no es sólo una palabra, una técnica o un conjunto
de reglas. Se requiere combinar el afecto
con el control; además el planear
y el organizar muy bien el espacio, como
también distribuir el tiempo
disponible. El manejo de los
niños debe ser gentil pero con autoridad, ofreciéndoles siempre dirección y
conductas apropiadas para imitar. Los
niños necesitan adultos que tengan autocontrol
y en quienes ellos puedan confiar.
· Además, debemos recordar que el
tono de voz, el uso de las manos, los gestos y las acciones pueden
contribuir a controlar problemas. Las palabras del adulto también pueden
ayudar al niño a comprender sus sentimientos y los de otros.
“Recuerde el que su hijo (a) estudie
o no lo haga, es una cuestión de reglas y de límites, que los padres debemos aprender
a manejar”.
Poner límites claros y adecuados a la capacidad del niño:
El grado de autocontrol que tienen
los niños depende, en gran medida, de la actitud de los padres. El autocontrol como la tolerancia al dolor se educa. Todos hemos oído casos de niño que a muy
corta edad han sido operados en tantas ocasiones que cuando
sus padres les dicen que van al hospital
cogen su osito y no muestran mayor rechazo. Con la capacidad para tolerar
frustraciones y para auto controlar las expresiones de agrado o
desagrado sucede lo mismo. Un niño puede
haber aprendido que cuando papá dice que
no, esa decisión es inamovible, pero también
puede saber que se le permitirá gritar, protestar y tirarse al suelo
para mostrar frustración sin que nadie le pare los pies. El grado de autocontrol y de tolerancia a la frustración está muy relacionado con la
capacidad de la familia para hacer respetar su autoridad. La familia
tiene más razones para saber que debe poner límites claros y que sean
adecuados a lo que el niño puede ofrecer.
Principios básicos para madres y madres que desean educar bien:
1. Nosotros somos los educadores, la escuela o colegio
sólo complementan.
2. Educar bien es enseñar a: conocer
las propias posibilidades, desear
crecer, aceptar nuestras
limitaciones y nuestras virtudes de forma sana, es enseñar a vivir.
3. Educar bien es enseñar a
adaptarse a todas las situaciones: buenas o malas.
4. Educar no es proporcionar experiencias buenas y dejar las
malas. Es ayudarle a aprender de ellas.
5. Para educar bien no existen recetas,
se aprende de experiencias concretas y luego se generaliza.
6. Educar es una toma de decisiones constante.
7. Nuestras decisiones están muy influidas por cómo hemos sido educados.
8. Ser conscientes de ello ayuda a educar
más sensatamente.
9. Educar bien a mi hijo (a), no es compensarle por loo que nosotros no
hemos recibido en nuestra niñez. “Los
hijos no nacen con tus carencias ni necesidades, no se las crees”.
10. Debo ser consciente de lo que me
transmitieron cuando me educaron.
11. Debo educar en el presente con
perspectiva de futuro.
12. Una mala actuación ahora se paga
con creces en el futuro.
13. No debo angustiarme. Si no
puedo, busco ayuda.
14. Para educar bien es
necesario tener sentido común.
15. Muchas veces necesitamos una visión
objetiva desde fuera.
16. No dudes en pedir orientación educativa aunque el problema parezca
pequeño.
17. No existen los superpadres, todo el que te comente que su relación con su hijo es perfecta, puede ser que
necesite aparentar o que no quiere ver
los problemas.
18. Nada es lo mismo para un hijo que para otro.
19. Educar bien no es buscar las
mismas condiciones para todos, sino es dar a cada hijo lo que necesita. Hacerlo así no es ser injusto, ayuda a los
hijos a crecer aceptando la individualidad de cada uno.
20. Educando voy a cometer errores.
21. No hay error que no se enmiende.
22. Puedo rectificar sin perder la autoridad.
23. No importa lo que sucedió en el pasado, si hay problemas hay que “tomar
la situación de inmediato”.
24. Sé positivo. Dile a tu hijo lo
que degusta y pon un límite a lo que no
te gusta.
25. Un niño (a) es una antena
parabólica constante. Se entera
de todo, lo imita todo. El niño aprende
más de lo que ve, que de lo que decimos.
26. El mayor deseo del niño es controlar el entorno.
27. En el entorno también estamos nosotros. Controlar nuestras reacciones le fascinará,
incluso aunque sea a costa de que nos enfademos con él o ella.
28. El niño necesita libertad
conducida.
29. Si nosotros no ponemos límites a su conducta, lo hará él.
30. Nunca debo mentirle. Si le
enfrento a aquellas cosas que no le gustan
pero que debe aceptar, le preparo para asumir la realidad.
31. Si le miento lo haré un inmaduro
(necesitará que le disfracemos las cosas para aceptarlas) y un inseguro
(si no puedo confiar en mis padres ¿en
quién puedo confiar?
32. Debo explicarle las cosas (casi siempre) y de forma breve.
33. A veces los niños necesitan un “Porque yo lo digo”.
34. Levantar castigos o encubrir los
errores sólo es sobreprotección. Las
personas sólo aprendemos de nuestros errores si vivimos las consecuencias de
los mismos. Formamos hijos inmaduros
incapaces de enfrentarse a la frustración.
35. El mayor deseo de un niño es que papá y mamá estén pendientes de él.
36. La atención que le prestamos es
nuestra mejor arma. Quién sabe cómo y
cuándo prestar atención a su hijo(a)
sabe educar.
¿Cómo aumentar las conductas positivas y eliminar las negativas?
· Tenga en cuenta que igual que
usted como padre – madre puedes modificar
la conducta de tus hijos, éstos
modifican de forma intuitiva tu propia conducta.
· Las normas deben ser claras, esta bien definidas, y se adecuadas para
cada niño según la edad.
· Es importante establecer diferencias entre los hermanos. De otro modo los mayores tienen la sensación
de que crecer sólo trae consigo
obligaciones y no tardarán en aparecer conductas regresivas (comportamiento
infantil) y, por su parte, lo pequeños no desearán crecer, ¿para qué perder privilegios?
· No es injusto que un pequeño se
quede, por ejemplo, sin ir a una actividad
o no pueda recibir una bicicleta
hasta tener 3 años más. De este modo
deseará crecer y hacerse mayor como su
hermano. Hacerse mayor será deseable
porque ser pequeño no trae consigo todos
los privilegios.
· No pida cosas que el niño o la niña no puede hacer.
· Cuando exija al niño, no actúe de forma contradictoria.
· Sea coherente en la aplicación de
las normas.
· Cuando se produzcan desacuerdos entre los padres sobre la forma de
educar a los niños, nunca se deben
discutir delante de ellos.
· Evite centrar la autoridad en un solo padre – madre.
· No delegar la autoridad en otro.
· No se desautorice nunca.
· No modifique los castigos (consecuencias) una vez anunciadas.
· No castigue con algo que no pueda cumplir.
· Acostúmbralo a pedir permiso.
· Cuando tengas que poner un castigo: no te alteres, por nada del mundo.
Finalmente recuerde:
Los adultos que conviven con el niño tienen que estar de acuerdo acerca
de los límites que debe tener: qué se le permite y qué se le
prohíbe. Hay que ser cuidadoso con el
castigo, porque si éste no se lleva a
cabo adecuadamente, el niño no aprenderá lo que es bueno y malo, no fortalecerá su moral.
Tal vez deje de hacer lo que se
le censura por temor, pero no por convicción. Lo importante es que el adulto ejerza su autoridad de manera que le dé la oportunidad al niño de aprender algo de
la experiencia. Ante un berrinche, por ejemplo, se lo puede ignorar, excluir al
pequeño del grupo hasta que se calme, y
explicarle que esas son las consecuencias de su acción. Aprenderá a tener más cuidado la próxima vez. Se le puede invitar a que participe en la reposición del daño causado, remendando el libro
destruido, el juguete quebrado, el dedo
maltratado del hermano y, por último, es
importante afirmar que la censura mediante
palabras o gestos es a menudo
insuficiente para que el niño se
dé cuenta de que con su acción ha roto el vínculo de confianza
mutua y de solidaridad al hacer algo desagradable a los otros, si existe
una fuerte relación familiar.


.jpg)













