El segundo semestre de vida corresponde desde los 7 hasta los 12 meses,
durante este periodo el lactante debería fortalecer y desarrollar de forma
considerable las habilidades ya aprendidas en el primer semestre de su vida y
experimentar importantes cambios. Los estímulos y la relación con el medio que
le rodea desencadenan la adquisición de nuevas habilidades. Muchos niños, al
final del primer año habrán comenzado a andar y serán capaces de decir alguna
palabra.
El desarrollo psicomotor del niño de 6 a 12 meses es una de las etapas más entretenidas , ya que el niño adquiere un enorme desarrollo e interacciona mucho más con los padres, a la vez que prueba nuevos alimentos y nuevas formas de alimentarse e interaccionar con su entorno.
De hecho, uno de los hitos más importantes consiste en que a partir de los 6-7 meses el niño ya puede empezar a sentarse con lo que su capacidad de interacción con el entorno aumenta. En este tramo de edad el niño empieza a tener voluntad propia.
El desarrollo psicomotor del niño de 6 a 12 meses es una de las etapas más entretenidas , ya que el niño adquiere un enorme desarrollo e interacciona mucho más con los padres, a la vez que prueba nuevos alimentos y nuevas formas de alimentarse e interaccionar con su entorno.
De hecho, uno de los hitos más importantes consiste en que a partir de los 6-7 meses el niño ya puede empezar a sentarse con lo que su capacidad de interacción con el entorno aumenta. En este tramo de edad el niño empieza a tener voluntad propia.
A partir de los 7 meses el niño comienza
a sentarse sin apoyo, alcanza objetos con un movimiento de barrido e imita
sonidos como si hablara ( balbucea ), , empieza a
gatear o impulsarse hacia delante, acostado boca abajo gira con facilidad hasta
ponerse boca arriba, en ciertos casos también comienza a pararse sujetándose de
algo, dice adiós con la mano , choca objetos entre sí, reacciona cuando dicen
su nombre.
En el transcurso de los 8 y 9 meses el lactante
ya dice “ papa y mama” ( sin especificar ) cambia los objetos de
mano con más facilidad, se para sujetándose a algo , gatea bien , apunta a
objetos y los reconoce, comienza a combinar silabas como si fueran palabras, se
para él mismo y se impulsa apoyándose en muebles para lograr desplazarse,
sujeta cosas con el agarre de pinzas, con el pulgar y el índice, indica deseos
con gestos.
· Durante el
décimo mes el pequeño logra sentarse solo largo rato sin apoyo, cada vez gatea mejor y ya puede ponerse de pie él solo. Así, puede
desplazarse por la habitación y observarlo todo. Además, comienza a coger
objetos usando la pinza digital superior (índice y pulgar), lo cual le facilita
la exploración y manipulación de los objetos. A esta edad, los bebés son muy
movidos y su curiosidad les lleva a investigar, tocar y coger todo lo que
tienen a su alcance, bebe solo en vaso o taza. sabe meter y sacar objetos
de una caja. Aplaude. Y entiende palabras simples como "adiós" ,
"a dormir", "dame", "toma". Coger la comida con
las manos y llevársela a la boca.
· En el siguiente mes el
lactante comenzará a tener interés por las cosas que no están a su alcance,
por eso intenta incorporarse y mantenerse en posición bípeda. A partir de
aquí, se especializará en soltarse de una mano, caminar de lado, caminar de la
mano de alguien, andar como los osos .Comienza a utilizar el dedo índice
para meterlo en los agujeros que se encuentra, toca los detalles de los objetos
con las yemas de los dedos, saca y mete objetos de recipientes. Lanza una
pelota a un adulto, mete objetos en una caja, coge la cuchara por el mango,
aplaude, enseña un objeto y/o se lo ofrece a un adulto, estira el pie o la mano
cuando se le viste. Se tapa la cara para jugar , dice "mamá" y
"papá" con sentido.
"Entiende" conceptos algo abstractos como los números 1 y 2, o
"arriba" y "abajo". Puede responder a preguntas sencillas
mediante signos (¿Donde está papá? ¿Donde está el patito?). Esto indica que
entiende más palabras de las que puede decir.
El desarrollo motor del primer año de vida, a esta edad, suele ser
en la que la mayoría de niños comienzan la aventura de caminar. Esto introduce
nuevas posibilidades de percibir el mundo exterior en relación a su propio
cuerpo, a los objetos y al espacio que le rodea. Además es un factor clave en
el proceso de separación, el proceso de AUTONOMÍA.
Gran progreso en la comunicación gestual y verbal. Su vocabulario va
aumentando, es capaz de decir entre 5 y 10 palabras, entiende muchas órdenes y
obedece algunas.
Dice adiós con la mano, imita gestos de canciones. También comienza su
interés por comer como los papás, todo lo quiere probar. Comienza la dieta
familiar.
En cuanto a la prensión, la realiza en tenaza (coge pequeños
objetos con la yema del índice flexionado y el pulgar en oposición).-
Su rendimiento psicomotor mejorará cuando aprenda los diez
principales movimientos:
·
Reptar
·
Gatear
·
Andar de pie
·
Correr
·
Saltar
·
Trepar
·
Llevar
·
Tirar
·
Empujar
·
Y lanzar
Señales de alerta.
Conductas más significativas
que los adultos a cargo deben desarrollar en esta etapa de la vida
El sostén emocional
El sostén emocional es la respuesta adecuada al sentimiento
universal de desamparo con el que todo bebé llega al mundo. Este sostén permite
que se construya entre el bebé y las personas encargadas de su crianza un vínculo
lo suficientemente fuerte como para que se den las condiciones propicias para
la satisfacción de todas sus necesidades.
El sostén emocional se da en el marco de un vínculo estable,
un vínculo de apego, con los cuidadores primarios. Este vínculo se
establece desde el momento del nacimiento y permite construir un lazo
emocional íntimo con ellos. Por estable entendemos un vínculo cotidiano
y previsible, y en los primeros tiempos, con la presencia central de
una o más personas que se ocupen de la crianza del bebé. La estabilidad y la
previsibilidad en el vínculo con sus cuidadores le permiten al niño construir una
relación de apego seguro.
La necesidad de ser sostenido emocionalmente por otro y la
búsqueda e interés en la relación humana son rasgos de salud mental que el niño
manifiesta desde el comienzo de su vida.
La constitución de la regulación afectiva
En la primera infancia, el niño carece de la capacidad de regular
por sí mismo sus estados emocionales y queda a merced de reacciones emocionales
intensas. La regulación afectiva solo puede tener lugar en el contexto
de una relación con otro ser humano. El contacto físico y emocional —acunar,
hablar, abrazar, tranquilizar— permite al niño establecer la calma en
situaciones de necesidad e ir aprendiendo a regular por sí mismo sus
emociones.
El adulto a cargo de la crianza de un bebé debe poner en juego una
capacidad empática* que le permita comprender qué es lo que necesita ese niño,
que si bien aún no puede expresarse con palabras, sí se comunica a través de
gestos, miradas, movimientos, llantos y sonrisas.
Las respuestas emocionales del adulto en sintonía con el estado
interior del bebé generan primero un estado de corregulación afectiva o
regulación diádica que lleva, unos meses más tarde, al logro de la
autorregulación afectiva por parte del bebé. Esto significa, por ejemplo,
que si un niño llora sin ser consolado, se encuentra solo en el aprendizaje del
paso del malestar a la calma y al bienestar.
Ese bebé puede llegar a tener dificultades para autocalmarse no
únicamente en sus primeros meses sino a lo largo de todo su desarrollo.
La constitución de la confianza básica
En un nivel emocional, la confianza básica* es un logro que
se da como resultado de numerosas interacciones satisfactorias entre el bebé y
sus cuidadores primarios. El niño que ha construido su confianza básica puede
luego explorar el mundo, crecer, separarse e individuarse. La confianza se relaciona
con la seguridad que un niño tiene de saber que sus cuidadores son sensibles a
sus necesidades físicas y emocionales, y que van a estar disponibles si los
necesita. Un niño que se siente seguro respecto de los adultos que lo cuidan no
ignora los riesgos de aventurarse alejándose un tanto de ellos, pero avanza de
todos modos sabiendo que tiene dónde respaldarse en caso de necesidad.
Los vínculos afectivos estables y contenedores reducen
el malestar emocional y potencian los sentimientos positivos en el niño. La
expectativa que tiene el niño sobre lo que se puede esperar de los demás se crea
a partir de experiencias tempranas concretas de interacciones positivas y
repetidas en el tiempo. Se construyen así esquemas mentales acerca de
cómo es estar con el otro.
Lo interpersonal configura el mundo interno
Existen diferentes modos de estar con los otros. La
representación de esas interacciones está formada por diversos elementos:
sensaciones, percepciones, afectos, acciones, pensamientos y motivaciones. Esto
es debido a que estas representaciones contienen todo aquello que ocurre y se
registra en la experiencia vivida, y que puede formar parte de un recuerdo
de estar con otro.
Un niño espera en función de lo que ya recibió. Las nuevas
experiencias
son vividas a partir de estos modelos dados por experiencias
anteriores.
Los modos en que los adultos se ocupan del niño, las interacciones
y la comunicación con él, se internalizan y el niño construye así los modelos
de sí mismo que reflejan el modo en que sus padres lo ven, imágenes
transmitidas no solo en el decir sino también en el hacer con él. Una vez
construidos, estos modelos de sí mismo basados en las interacciones entre el
niño y sus padres tienden a persistir, y continúan operando ya a un nivel
inconsciente.
Así, las experiencias emocionales del niño con su familia permiten
que él construya la capacidad de pensar el mundo que lo rodea y pensarse a
sí mismo, es decir, construir su propio aparato psíquico, que se va
a ir desarrollando hasta que logre ser alguien diferenciado como individuo e
integrado a la sociedad.
Imágenes
A continuación le mostraremos un video de estimulación para el desarrollo psicomotriz en niños de 7 a 12 meses.
.jpg)






No hay comentarios:
Publicar un comentario