sábado, 30 de noviembre de 2013

Desarrollo psicomotor del segundo semestre de vida

El segundo semestre de vida corresponde desde los 7 hasta los 12 meses, durante este periodo el lactante debería fortalecer y desarrollar de forma considerable las habilidades ya aprendidas en el primer semestre de su vida y experimentar importantes cambios. Los estímulos y la relación con el medio que le rodea desencadenan la adquisición de nuevas habilidades. Muchos niños, al final del primer año habrán comenzado a andar y serán capaces de decir alguna palabra.

El desarrollo psicomotor del niño de 6 a 12 meses es una de las etapas más entretenidas , ya que el niño adquiere un enorme desarrollo e interacciona mucho más con los padres, a la vez que prueba nuevos alimentos y nuevas formas de alimentarse e interaccionar con su entorno.

De hecho, uno de los hitos más importantes consiste en que a partir de los 6-7 meses el niño ya puede empezar a sentarse con lo que su capacidad de interacción con el entorno aumenta. En este tramo de edad el niño empieza a tener voluntad propia.
A partir de los 7 meses  el niño comienza a sentarse sin apoyo, alcanza objetos con un movimiento de barrido e imita sonidos como si hablara ( balbucea ), , empieza a gatear o impulsarse hacia delante, acostado boca abajo gira con facilidad hasta ponerse boca arriba, en ciertos casos también comienza a pararse sujetándose de algo, dice adiós con la mano , choca objetos entre sí, reacciona cuando dicen su nombre.

En el transcurso de los 8 y 9 meses el lactante ya  dice “ papa y mama” ( sin especificar ) cambia los objetos de mano con más facilidad, se para sujetándose a algo , gatea bien , apunta a objetos y los reconoce, comienza a combinar silabas como si fueran palabras, se para él mismo y se impulsa apoyándose en muebles para lograr desplazarse, sujeta cosas con el agarre de pinzas, con el pulgar y el índice, indica deseos con gestos.

·    Durante el décimo mes el pequeño logra sentarse solo largo rato sin apoyo, cada vez gatea mejor y ya puede ponerse de pie él solo. Así, puede desplazarse por la habitación y observarlo todo. Además, comienza a coger objetos usando la pinza digital superior (índice y pulgar), lo cual le facilita la exploración y manipulación de los objetos. A esta edad, los bebés son muy movidos y su curiosidad les lleva a investigar, tocar y coger todo lo que tienen a su alcance, bebe solo en vaso o taza. sabe meter y sacar objetos de una caja. Aplaude. Y entiende palabras simples como "adiós" , "a dormir", "dame", "toma". Coger la comida con las manos y llevársela a la boca.

·    En el siguiente mes  el lactante comenzará a tener interés por las cosas que no están a su alcance, por eso  intenta incorporarse y mantenerse en posición bípeda. A partir de aquí, se especializará en soltarse de una mano, caminar de lado, caminar de la mano de alguien, andar como los osos .Comienza a utilizar el dedo índice para meterlo en los agujeros que se encuentra, toca los detalles de los objetos con las yemas de los dedos, saca y mete objetos de recipientes. Lanza una pelota a un adulto, mete objetos en una caja, coge la cuchara por el mango, aplaude, enseña un objeto y/o se lo ofrece a un adulto, estira el pie o la mano cuando se le viste. Se tapa la cara para jugar , dice "mamá" y "papá" con sentido.
"Entiende" conceptos algo abstractos como los números 1 y 2, o "arriba" y "abajo". Puede responder a preguntas sencillas mediante signos (¿Donde está papá? ¿Donde está el patito?). Esto indica que entiende más palabras de las que puede decir.
El desarrollo motor del primer año de vida, a esta edad, suele ser en la que la mayoría de niños comienzan la aventura de caminar. Esto introduce nuevas posibilidades de percibir el mundo exterior en relación a su propio cuerpo, a los objetos y al espacio que le rodea. Además es un factor clave en el proceso de separación, el proceso de AUTONOMÍA. 
Gran progreso en la comunicación gestual y verbal. Su vocabulario va aumentando, es capaz de decir entre 5 y 10 palabras, entiende muchas órdenes y obedece algunas.
Dice adiós con la mano, imita gestos de canciones. También comienza su interés por comer como los papás, todo lo quiere probar. Comienza la dieta familiar.
En cuanto a la prensión, la realiza en tenaza (coge pequeños objetos con la yema del índice flexionado y el pulgar en oposición).-
Su rendimiento psicomotor mejorará cuando aprenda los diez principales movimientos:

·         Reptar
·         Gatear
·         Andar de pie
·         Correr
·         Saltar
·         Trepar
·         Llevar
·         Tirar
·         Empujar
·         Y lanzar

Señales de alerta.




Conductas más significativas que los adultos a cargo deben desarrollar en esta etapa de la vida

El sostén emocional

El sostén emocional es la respuesta adecuada al sentimiento universal de desamparo con el que todo bebé llega al mundo. Este sostén permite que se construya entre el bebé y las personas encargadas de su crianza un vínculo lo suficientemente fuerte como para que se den las condiciones propicias para la satisfacción de todas sus necesidades.
El sostén emocional se da en el marco de un vínculo estable, un vínculo de apego, con los cuidadores primarios. Este vínculo se establece desde el momento del nacimiento y permite construir un lazo emocional íntimo con ellos. Por estable entendemos un vínculo cotidiano y previsible, y en los primeros tiempos, con la presencia central de una o más personas que se ocupen de la crianza del bebé. La estabilidad y la previsibilidad en el vínculo con sus cuidadores le permiten al niño construir una relación de apego seguro.

La necesidad de ser sostenido emocionalmente por otro y la búsqueda e interés en la relación humana son rasgos de salud mental que el niño
manifiesta desde el comienzo de su vida.

La constitución de la regulación afectiva

En la primera infancia, el niño carece de la capacidad de regular por sí mismo sus estados emocionales y queda a merced de reacciones emocionales intensas. La regulación afectiva solo puede tener lugar en el contexto de una relación con otro ser humano. El contacto físico y emocional —acunar, hablar, abrazar, tranquilizar— permite al niño establecer la calma en situaciones de necesidad e ir aprendiendo a regular por sí mismo sus emociones.
El adulto a cargo de la crianza de un bebé debe poner en juego una capacidad empática* que le permita comprender qué es lo que necesita ese niño, que si bien aún no puede expresarse con palabras, sí se comunica a través de gestos, miradas, movimientos, llantos y sonrisas.
Las respuestas emocionales del adulto en sintonía con el estado interior del bebé generan primero un estado de corregulación afectiva o regulación diádica que lleva, unos meses más tarde, al logro de la autorregulación afectiva por parte del bebé. Esto significa, por ejemplo, que si un niño llora sin ser consolado, se encuentra solo en el aprendizaje del paso del malestar a la calma y al bienestar.
Ese bebé puede llegar a tener dificultades para autocalmarse no únicamente en sus primeros meses sino a lo largo de todo su desarrollo.

La constitución de la confianza básica

En un nivel emocional, la confianza básica* es un logro que se da como resultado de numerosas interacciones satisfactorias entre el bebé y sus cuidadores primarios. El niño que ha construido su confianza básica puede luego explorar el mundo, crecer, separarse e individuarse. La confianza se relaciona con la seguridad que un niño tiene de saber que sus cuidadores son sensibles a sus necesidades físicas y emocionales, y que van a estar disponibles si los necesita. Un niño que se siente seguro respecto de los adultos que lo cuidan no ignora los riesgos de aventurarse alejándose un tanto de ellos, pero avanza de todos modos sabiendo que tiene dónde respaldarse en caso de necesidad.
Los vínculos afectivos estables y contenedores reducen el malestar emocional y potencian los sentimientos positivos en el niño. La expectativa que tiene el niño sobre lo que se puede esperar de los demás se crea a partir de experiencias tempranas concretas de interacciones positivas y repetidas en el tiempo. Se construyen así esquemas mentales acerca de cómo es estar con el otro.

Lo interpersonal configura el mundo interno

Existen diferentes modos de estar con los otros. La representación de esas interacciones está formada por diversos elementos: sensaciones, percepciones, afectos, acciones, pensamientos y motivaciones. Esto es debido a que estas representaciones contienen todo aquello que ocurre y se registra en la experiencia vivida, y que puede formar parte de un recuerdo de estar con otro.

Un niño espera en función de lo que ya recibió. Las nuevas experiencias
son vividas a partir de estos modelos dados por experiencias anteriores.

Los modos en que los adultos se ocupan del niño, las interacciones y la comunicación con él, se internalizan y el niño construye así los modelos de sí mismo que reflejan el modo en que sus padres lo ven, imágenes transmitidas no solo en el decir sino también en el hacer con él. Una vez construidos, estos modelos de sí mismo basados en las interacciones entre el niño y sus padres tienden a persistir, y continúan operando ya a un nivel inconsciente.
Así, las experiencias emocionales del niño con su familia permiten que él construya la capacidad de pensar el mundo que lo rodea y pensarse a sí mismo, es decir, construir su propio aparato psíquico, que se va a ir desarrollando hasta que logre ser alguien diferenciado como individuo e integrado a la sociedad.

Imágenes



A continuación le mostraremos un video de estimulación para el desarrollo psicomotriz en niños de 7 a 12 meses.



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